Decir de la mejor manera lo que se quiere comunicar



La salud de los libros / Parte 1

Este tema quizás no tenga nada que ver con la corrección de textos, pero lo cierto es que algunos textos cuando son impresos pasan a ser libros y, aunque parezca extraño, los libros se “enferman” cuando son atacados por bacterias, insectos y microorganismos. Es por eso que hoy nos tomamos el trabajo de detallar una serie de medidas para evitar las amenazas que pueden destruir nuestra biblioteca.

1. Los estantes: el lugar donde ubiquemos nuestros libros debe ser abierto y es conveniente separarlo ligeramente de la pared.
2. ¿Cerca o lejos de las ventanas?: deberíamos evitar que la biblioteca esté ubicada en un lugar de la casa donde llega la luz solar de forma directa.
3. La ventilación: una buena ventilación evitará condensaciones y la proliferación de microorganismos.
4. La temperatura y la humedad: el exceso de temperatura favorece la degradación térmica de la celulosa, el papel se vuelve amarillo y quebradizo; además potencia el desarrollo de bacterias sumamente dañinas para los libros.
La humedad excesiva favorece el desarrollo de plagas de microorganismos e insectos altamente perjudiciales para el papel, y provoca el desvanecimiento de las tintas. Por el contrario, poca humedad produce desecación y mayor fragilidad en el papel.
5. Ojo con las luces: la iluminación óptima se sitúa entre 50 y 200 lux, y es preferible el uso de luces incandescentes que fluorescentes. La iluminación excesiva amarillea el papel, acelera su descomposición química y desvanece los pigmentos.

En la próxima entrega explicaremos cómo diagnosticar las “enfermedades” de los libros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario