Decir de la mejor manera lo que se quiere comunicar



Las doce han dado y sereno...

Un vulgarismo, más que barbarismo, de muy amplia difusión es el agregado de la palabra horas al número con que se las indica. Puesto que la 1, las 22, etcétera, son los nombres de aquéllas, no necesitan de otro sustantivo que las identifique. Es costumbre de los franceses, que no se levantan si no los despiertan con una “heures” al final.
Ya que estamos con el reloj en las manos, agreguemos que como preguntamos siempre por una hora y no por varias debemos hacerlo en singular: ¿Qué hora es?, y no ¿qué horas son?, y contestar en singular sólo para la 0 y la 1: Es la cero; el reloj dio la una y media. Las demás se dan en plural: Volvimos a las 21; dieron las 11; sucedió entre las 4 y las 5; son las 8, etcétera.


De: Secretos y sorpresas del idioma, Luis Canossa.

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