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Una mucama que llegó de África

mucama. En contraposición con lo que asevera Augusto Malaret, en su Diccionario de Americanismos, Buenos Aires, 1946, se trata de un término africano derivado del kimbundu mukama, formado por el prefijo de primera clase mu y el radical kama.
Durante la época colonial, en el Brasil ―donde también se utilizaban formas como camba y mucama―, se aplicaba a las jóvenes esclavas que trabajaban en las casas de familia y eran amantes de patrones. La misma acepción posee la dicción en Angola, ex África portuguesa, desde donde llegó la voz al Río de la Plata. En este sentido, acusa profundo interés lo que anota Henry Chatelain en su obra Folk Tales of Angola, Boston, 1894: “Las mucamas eran mujeres esclavas de los negros polígamos”. Por su parte, Xavier Viana recogió de la tradición oral brasileña un cuento en el que se dice: “Los tres animales eran solteros, menos uno, el ratón, que tenía una mucama (amante)”.

De: Ortiz Oderigo, Néstor; Diccionario de Africanismos en el Castellano del Río de la Plata, EDUNTREF, Buenos Aires, 2007.

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