Decir de la mejor manera lo que se quiere comunicar



“Cuando rajés los tamangos buscando ese mango que te haga morfar...”

Esta frase muy conocida por aquellos que gustan del tango se puede encontrar en la composición “Yira, yira” de Enrique Santos Discépolo (1930). La palabra tamango fue incorporada al Diccionario Lunfardo de José Gobello (1975), pero su origen proviene de la lengua africana kimbundu.

Tal como encontramos el término mucama en el lenguaje africano (ver post: 19 de diciembre de 2009), la palabra tamango es un africanismo que se utilizaba en el castellano del Río de la Plata, con más frecuencia en los años 30-50. En la actualidad sólo se escucha en algunos tangos de la época.
En el Diccionario de Africanismos en el Castellano del Río de la Plata de Néstor Ortiz Odoriego se registra la siguiente definición:

tamango. El diccionario académico no presta mayor trascendencia al vocablo del epígrafe y en su explicación yerra una vez más. La palabra se refiere al trapo o cuero con que envolvían sus pies los negros esclavos, quienes, desde luego, carecían de zapatos o botas; en primer lugar, porque los amos no se los proporcionaban, como no le suministraban tantos otros elementos de primera necesidad, y, luego, porque, en África, tenían por costumbre andar descalzos. Merced a ese expediente los siervos podían desplazarse con mayor facilidad, en pisos que, seguramente, no estaban alfombrados. En contraposición de lo que han expresado diversos autores, proviene del idioma kimbundu tama-ngo, desde donde pasó con facilidad al portugués y al castellano. En distintas zonas del Congo y de Angola, donde se habla el lenguaje mencionado, hemos encontrado esta dicción, que luego amplió su significado para incluir los zapatos viejos, de mala confección o demasiado holgados para la persona que los usara. Hilario Ascasubi en su Aniceto el gallo, 1853, emplea la expresión que estudiamos.

Fuente: Ortiz Oderigo, Néstor; Diccionario de Africanismos en el Castellano del Río de la Plata, EDUNTREF, Buenos Aires, 2007.

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