Decir de la mejor manera lo que se quiere comunicar



No es lo mismo

El empleo de el mismo, la misma y sus respectivos plurales, como pronombre y como sustantivo, está tan extendido en los ámbitos administrativos, periodísticos o publicitarios, que da un poco de temor que su uso incorrecto se transforme en norma, sólo por la repetición misma (valga la redundancia).

Estos términos bien aplicados cumplen la función de adjetivos e indican identidad o igualdad, por ejemplo:

Pepe tiene la misma remera que tenía puesta ayer. (Mmmm… ¡qué olor!).

Rosa tiene la misma nariz que su padre.

También mismo y misma pueden ser utilizados para reforzar o enfatizar el significado de la palabra (sustantivo, pronombre o adverbio) que acompañan. Por ejemplo:

Hoy mismo dejo de fumar.

Pudo resolverlo ella misma.

Se ha generalizado el uso de estos adjetivos para hacer referencia a un elemento que dentro de la misma oración fue citado anteriormente ―es decir, reemplazándolo―. La Real Academia Española dice que este uso es “innecesario y desaconsejable” y que en reemplazo de la palabra que no se quiere repetir debería usarse un pronombre personal o posesivo o tal vez un demostrativo o… la mismísima nada.

Observemos que en el texto que adjuntamos (fragmento de una nota publicada en un periódico del ámbito de la medicina homeopática) no se entiende claramente a qué se refiere los mismos; digamos que quizás sea a “los síntomas” y, de ser así, la mejor opción hubiera sido colocar el pronombre estos.



Posiblemente este otro caso sea más claro; seguro que vieron esta leyenda en su barrio:

“Si en su cuadra ya hay contenedores coloque la basura dentro de los mismos”.

Quizás hubiera quedado mejor decir que se colocara la basura “dentro de ellos”, o “allí”, o “Si en su cuadra ya hay contenedores utilícelos para depositar sus residuos”, lo cual es bastante obvio. Aunque para los vecinos no lo siga siendo. Pero ese es otro tema.

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