Decir de la mejor manera lo que se quiere comunicar



Un aspecto de la mayúscula

La minúscula viene de la mayúscula, y no al contrario: es una mayúscula deformada por la cursividad. Sin embargo, desde el momento en que pudo oponerse a otro tipo de letra y entrar en un paradigma, la mayúscula adquirió “sentido” (igual que se adquiere edad). Ese sentido ha sido el del énfasis, el de la majestad y el de la esencia (en la imposición de una mayúscula a la inicial de un nombre se compromete toda una metafísica). Hay por lo tanto casos en que la letra, aun siendo rigurosamente lingüística, unidad distintiva, y no significativa, está dotada de un sentido. Es lo que sucede claramente en la escritura javanesa, donde en algunas palabras se introducen letras comparables a nuestras mayúsculas, aunque sean del mismo tamaño que las otras: esas letras suplementarias confieren a las palabras que las contienen un carácter honorífico o respetable.

De: Roland Barthes, Variaciones sobre la escritura, Paidós, Buenos Aires, 2007.

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