Decir de la mejor manera lo que se quiere comunicar



Ser correctora y no morir en el intento

Navegando la Web encontré esta publicación de una correctora de otras latitudes que, ya harta de cruzarse siempre con los mismos comentarios al ser interpelada sobre su trabajo, hace un descargo con mucho humor. Me sentí tan identificada que le pedí permiso para compartir la entrada, así que aquí va.
¡Gracias, Mónica!

 Hartazos de correctora
Permítanme, señores, que hoy utilice este espacio internetero para quejarme un poco. De vez en cuando toca… Y escribo precisamente hoy porque estoy de muy buen humor y estas cosas, estos desahogos míos, mucho mejor en frío.
Comentarios que no soporto que me hagan en relación con mi trabajo (comentaré algunos, otros no):
  • «¡Ah, eres correctora! ¿Y de qué idiomas traduces?». Traducir y corregir no es lo mismo, aunque el 90 % de la gente crea que sí.
  • «¿Qué significa la palabra X?». Mi respuesta, como la de Fundéu en Twitter: #EDETA (El Diccionario Es Tu Amigo).
  • «¿Tu trabajo es como pasar el corrector de Word?». Igualito, igualito…
  • «Entonces, tú leerás mucho, ¿no?». Pues sí, a veces incluso por ocio… ;)
  • «¿Y de eso se puede vivir? ¿No sería mejor que te dedicaras a otra cosa?». Pues no, soy feliz con mis libros. Es mi profesión, es vocacional, la he elegido yo. ¿Le digo yo a la gente a qué se tiene que dedicar acaso? ¿Conocéis el estado de mi cuenta bancaria para aseverar con rotundidad que «de eso» no se puede vivir?
  • «¿Eres correctora? ¿Me escribes una carta que tengo que mandar?». Por amor al arte, se entiende. No sé a vosotros, pero a mí ni el carnicero me regala la carne, ni el camarero el café, ni el electricista los arreglos de los enchufes. ¿Por qué tengo que regalar yo textos? Es mi tiempo y mi profesión. Se los regalo a quien yo considero. Y, probablemente, si me lo pides en plan jeta, no te voy a regalar mi trabajo (aun cuando pensara ofrecerme yo).
  • «¿El último libro de X está bien?». Leo todo lo que puedo, que dista mucho de ser todo lo que se publica. Ya me gustaría poder contestar a esa pregunta. Lo mejor, las caras de asombro cuando dices que no lo has leído o no lo conoces. Pero es que, por mi trabajo en sí, no necesito estar al día en cuanto a las novedades literarias o los últimos bestsellers.
  • «¿Me puedes enchufar en alguna editorial para que me publiquen la novela?». No. No enchufo a nadie para nada. Te aseguro que si tu novela tiene la calidad suficiente acabarán publicándotela… Y si absolutamente ninguna editorial del mundo te la quiere publicar, plantéate que, quizá, no es la obra de arte que estás pensando: mejórala y no te des por vencido. Y, si no, hoy en día, la autopublicación (que no autoedición) es coser y cantar. Incluso te puedes hacer rico vendiendo en Amazon…
  • «Yo escribo genial, tu trabajo se me daría muy bien». Chupi. Fórmate en todo lo que conlleva ser corrector (gramática, sintaxis, ortografía, ortotipografía, maquetación, etc.) y conviértete en uno. Con escribir bien no basta. Esto, como todo, conlleva esfuerzo y dedicación. Es un oficio…
  • «Entiendo los cambios que propones, pero no los acepto». Muy respetable. Pero entonces no sé para qué contratas a un profesional. No sé si me consuela que esto también pasa en otras profesiones… Así nos va. Cualquier cuñado hace unas páginas web de muerte, escribe como si fuera el mismísimo Shakespeare, sabe más de economía que Krugman, recetan al vecino mejor que el médico de cabecera y son los mejores entrenadores de fútbol de la historia. En serio, si vas a desprestigiar mi trabajo, no me contrates: no corrijo tus errores por destruir tu ego, sino para mejorar tu propia imagen ante los demás (y los honores te los llevas siempre tú, que no se te olvide).
Creo que muchas de estas frases tienen que ver con el desconocimiento que hay sobre la figura del corrector en general (¿sabéis lo que hacemos en realidad, almas de cántaro?). Tengo pendiente escribir sobre todo esto, pero, mientras tanto, os enlazo a un interesantísimo artículo del blog de Flores de papel. Sé que en todos los sectores cuecen habas, pero a veces una se cansa de oír las mismas peroratas una y otra vez… (y, aunque no lo parezca, repito que estoy de muy buen humor hoy). ;)

4 comentarios:

  1. ¡Ja ja ja! Me hace recordar un post que escribí para mi blog, titulado CÓMO ENOJAR A UN ESCRITOR. En tu caso sería CÓMO ENOJAR A UN CORRECTOR :-D Muy bueno, comparto.

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  2. Tal cual, muy buen perfil. Yo me he cruzado con lo que no son amables y n aceptan los comentarios, simplemente, porque el ego no les permite entender que por más buenos que sean algo se les pasa.

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  3. Me parece una profesión muy interesante, me gusta escribir y me hace daño ver las patadas que se hacen continuamente a la lengua. Creo que a todos nos han enseñado las reglas básicas de ortografía y gramática, pero a muchos se les olvida.
    No voy a cometer el error de decir que a mí se me daría bien tu profesión, porque he sufrido en mis carnes (soy, entre otras cosas diseñador gráfico) las injerencias de gente que se piensa que por tener un ordenador ya es diseñador gráfico o los comentarios de aquellos ignorantes que se piensan que el ordenador hace todo; "pasa el corrector y apañado" se corresponde a diseño y retoque fotográfico con "eso lo arreglas con photoshop", como si las manos y el cerebro que trabajan corrigiendo ya sea textos o fotos estuvieran al servicio del ordenador, y no al revés.
    Creo que vuestra profesión no sólo es interesante, sino cada vez más necesaria, dado el poco interés que se le pone al correcto uso del lenguaje.

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  4. Me parece un oficio muy interesante y muy necesario, ya que hoy en día se le da muy poca importancia al lenguaje escrito. Se supone que a todos nos han inculcado de pequeños las normas ortográficas, pero parece que cuesta aplicarlas.
    En otro ámbito también he sufrido comentarios del mismo tipo, soy diseñador gráfico (entre otras cosas) y tienes que aguantar comentarios del tipo "me podrías diseñar un logo", "bueno, a esa foto la pasas el photoshop y listo", como si la mano y el criterio de quien maneja el ordenador no importaran nada y fuera el equipo el que lo hiciera solo.

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